"Un Picasso" parte de un hecho real, aunque todo lo que veamos y escuchemos en escena haya sido "probablemente" inventado por el talento del escritor americano Jeffrey Hatcher. En efecto, se sabe que durante la tristemente célebre ocupación nazi de París, un día Picasso es "detenido" a la salida del restaurante "Les Catalans" -donde solía comer y celebrar tertulias con sus amigos- por unos soldados alemanes. El pintor es llevado a un sótano para ser interrogado por una funcionaria del Ministerio de Cultura para que reconozca y certifique que tres de sus cuadros son auténticos. Estamos en 1941 y el genio de Picasso -que cumplía al día siguiente 60 años- no sólo es ya universalmente reconocido sino profusamente imitado.
El Autor parte de ese hecho para mostrarnos una divertida y sugerente persecución y caza del gato y el ratón por sobrevivir y salvar sus trabajos. Verdad y mentira, arte y política, cultura y consumo, van siendo analizados por dos puntos de vista tan incompatibles como esclarecedores. Hay humor, poesía, teatralidad y un magnífico vehículo para que, pasando por bien diferentes matices, dos actores luzcan en todo su esplendor. Y que el mundo de Picasso, su infancia y su reconocida forma de ser llegue y se acerque más a los nuevos espectadores.Poco más se podría pedir. La obra del para nosotros desconocido autor, pero que ya lleva un tiempo de éxito en todo el mundo, ganó el importante premio Barrymore al estrenarse mundialmente en Filadelfia. Luego pasó a Brodadway y refrendó su éxito en el prestigioso Manhattan Theatre Club y ahora se abre paso en numerosos idiomas. Este ha sido el estreno mundial en castellano.
"Un Picasso" parte de un hecho real, aunque todo lo que veamos y escuchemos en escena haya sido "probablemente" inventado por el talento del escritor americano Jeffrey Hatcher.
ResponderEliminarEn efecto, se sabe que durante la tristemente célebre ocupación nazi de París, un día Picasso es "detenido" a la salida del restaurante "Les Catalans" -donde solía comer y celebrar tertulias con sus amigos- por unos soldados alemanes. El pintor es llevado a un sótano para ser interrogado por una funcionaria del Ministerio de Cultura para que reconozca y certifique que tres de sus cuadros son auténticos. Estamos en 1941 y el genio de Picasso -que cumplía al día siguiente 60 años- no sólo es ya universalmente reconocido sino profusamente imitado.
El Autor parte de ese hecho para mostrarnos una divertida y sugerente persecución y caza del gato y el ratón por sobrevivir y salvar sus trabajos. Verdad y mentira, arte y política, cultura y consumo, van siendo analizados por dos puntos de vista tan incompatibles como esclarecedores. Hay humor, poesía, teatralidad y un magnífico vehículo para que, pasando por bien diferentes matices, dos actores luzcan en todo su esplendor. Y que el mundo de Picasso, su infancia y su reconocida forma de ser llegue y se acerque más a los nuevos espectadores.Poco más se podría pedir. La obra del para nosotros desconocido autor, pero que ya lleva un tiempo de éxito en todo el mundo, ganó el importante premio Barrymore al estrenarse mundialmente en Filadelfia. Luego pasó a Brodadway y refrendó su éxito en el prestigioso Manhattan Theatre Club y ahora se abre paso en numerosos idiomas. Este ha sido el estreno mundial en castellano.